Transición

Lecciones de la transición española: ¿Necesitaremos de un Adolfo Suarez?

Posted on marzo 11, 2011. Filed under: Transición |

“Adolfo Suárez, un anónimo funcionario franquista con pinta de jefe de planta de El Corte Inglés, ministro en el gabiente de Arias, espera impaciente la llamada de Su Majestad desde mediodía de ese mismo sábado: las voces de Palacio y algunas alusiones de Su Majestad le dan como candidato a sustituir a Arias Navarro. Así es que cuando poco después de las cinco de la tarde suena el teléfono y el Rey le dice: “Adolfo, ¿qué haces? ¿Quieres venir a tomar café?”, él acepta, con serenidad viste un traje azul oscuro y conduce su Seat 127 hasta la Zarzuela, residencia del Rey, el cual le recibe al instante y pronuncia otra célebre frase:
—Adolfo, te quiero pedir un favor. Acepta la Presidencia del Gobierno—.
—Ya era hora— contesta Suárez.” (http://www.vespito.net/historia/transi/suarezft.html)

Adolfo Suárez sin lugar a dudas fue una de las personas más influyentes en la transición española hacia la democracia, fue Presidente de Gobierno entre 1976 y 1981 y para muchos el primer presidente democrático luego de la dictadura de Francisco Franco.

Lo que nos ocupa respecto a Adolfo Suárez además del papel que jugó en la transición, es su filiación política previa, tal y como se aduce arriba, Suárez provenía del falangismo, fue secretario general del movimiento, procurador en Cortes y presidente de Radio Televisión Española, es decir, el encargado de conducir la transición española no viene de la oposición, si bien hay que decir que todo indica que Suárez era un reformista, provenía del sector que avalaba la dictadura.

Recordando las diferencias entre ambos países, un Adolfo Suárez venezolano supondría que la persona que encabece la transición venezolana provenga del chavismo, ni siquiera que haya militado en él, sino que haya sido consecuente con la revolución hasta sus últimos días.

Esta opción que puede parecer descabellada e impensable en una mente altamente polarizada, es digna de evaluar a detalle, pues no es coincidencia que el Rey Juan Carlos haya elegido a un hombre del franquismo para tomar el mando de la transición y este hombre debía ser joven, con manifiesta actitud reformista y con disposición de asumir cambios y costos políticos, de lo contrario era más fácil optar por un Manuel Fraga, alto funcionario de Franco que aun es representante ante el senado español y presidente honorario del Partido Popular.

En 1975 cuando muere Franco, se encontraban en situación de ilegalidad los opositores partidos comunista y socialista obrero español y aunque el Rey sostuvo conversaciones con representantes de ambos partidos, es lógico que apostara por un periodo previo de transición que garantizaran un nuevo ordenamiento jurídico con reglas claras, las cuales permitieron en 1982 al Partido Socialista Obrero Español alcanzar la Presidencia de Gobierno, con Felipe González a la cabeza.

Si bien la situación en Venezuela no va a ser similar, al menos eso esperamos, la polarización existente asoma grandes riesgos al evaluar un posible gobierno de transición encabezado por un representante de los partidos de oposición.

Cuando menos, creemos que debe existir representación en el gobierno del PSUV y un pacto de gobierno que permita estabilizar a la sociedad venezolana. Un Adolfo Suárez en Venezuela por ahora pareciera descartado por las realidades, pero no lo considero descabellado, se requeriría de mucha madurez para aceptarlo, pero quizás podría asegurar una verdadera transición democrática y no un cambio de posiciones en el enfrentamiento.

A todo evento, la transición demanda de nosotros algo fundamental, paciencia.

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Jordy Enrique Moncada Cartaya / jordyenrique@gmail.com

Twitter: @JordyMoncada

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Justicia Trancisional: Lecciones de la transición española hacia la democracia.

Posted on febrero 23, 2011. Filed under: Transición |

Jordy Enrique Moncada Cartaya / jordyenrique@gmail.com

Twitter: @JordyMoncada

Si bien de antemano es complicado comparar el caso venezolano con el español, en resumidas cuentas porque la dictadura del General Francisco Franco se instauró luego de vencer al bando Republicano durante la Guerra Civil que se libró entre 1936 y 1939, situación que por suerte y dicha en Venezuela no hemos atravesado actualmente y esperamos no atravesar; el caso español es considerado por muchos un ejemplo exitoso de transición.

Franco, durante los casi cuarenta años en que se mantuvo en el poder, se negó a que se reintegraran en sus puestos de trabajo las decenas de miles de personas que habían sido depuradas de los mismos como consecuencia de la contienda; también rechazó la posibilidad de que percibieran pensión, o indemnización alguna, los mutilados, civiles o militares, así como las viudas y huérfanos de los combatientes del bando vencido; también incautó propiedades a partidos, sindicatos y a particulares por el mero hecho de haber defendido, o simpatizado, con el régimen legal existente con anterioridad a la guerra. Entre tanto, quienes habían combatido, o simpatizado, con los vencedores disfrutaron de no pocos bienes y prebendas.

En Venezuela, muchas de las prácticas arriba mencionadas pueden sonar de cierto modo conocidas, evidentemente con los matices necesarios, pero lo cierto es que en los doce (12) años que tiene el actual gobierno, hemos presenciado como gracias a una lista en donde los ciudadanos manifestaron su posición política, publicada por un difunto diputado a la Asamblea Nacional miles de personas fueron despedidas de sus puestos de trabajo y otras miles han visto la imposibilidad de acceder a puestos de trabajo, todo por manifestar una posición política contraria al gobierno.

De igual modo, la política de confiscación y expropiación ha sido el común denominador, en donde se persigue a un sector empresarial por motivos ideológicos y se favorece abiertamente a quienes simpatizan con la idea revolucionaria.

En Venezuela, en doce años de gobierno existe un saldo de muertes violentas aterrador, que por omisión tienen que ser imputadas como responsabilidad a quienes detentan la obligación de garantizar la vida, sin embargo, no podemos afirmar que esas muertes sean por razones políticas, pero no dudamos que entraran dentro de esa memoria traumática una vez superada esta etapa.

En la transición española, nos encontramos con que la presencia de la memoria traumática de la guerra civil y el deseo obsesivo de evitar su repetición, estimula a mirar hacia al futuro, dejando de lado los aspectos más espinosos del pasado. Se tenía el firme convencimiento de que sólo de esta forma podría transitarse, de forma pacífica, hacia la democracia. Es cierto que, dada la correlación de fuerzas políticas existente, claramente favorable a los reformistas de la dictadura, habría resultado sumamente difícil juzgar a los responsables de las principales violaciones de derechos humanos. Pero también lo es que ningún actor político importante llegó siquiera a plantear, en aquel momento, la posibilidad de promover algún tipo de medida punitiva contra dichas violaciones. Lo máximo que se propusieron entonces, tanto en el ámbito político como en el social, fue reparar, a través de medidas de carácter material, a quienes habían perdido la guerra y a sus familiares. También es cierto que muchos de los organismos internacionales que hoy se dedican activamente a combatir la impunidad, en 1975 o no existían o apenas tenían capacidad para ejercer presión en las transiciones a la democracia.

La transición española se caracterizó, porque las más importantes reglas del nuevo juego democrático se adoptaron mediante el consenso entre los reformistas del franquismo y las principales fuerzas políticas de la oposición democrática. También se acordaron, tácitamente, una especie de “reglas mordaza” (gag rules) consistentes en dejar el pasado bélico y dictatorial fuera del debate político, y una norma, la Ley de Amnistía de 1977, para blindarlo de cualquier proceso judicial. Todo ello, junto con las medidas de reparación material de los vencidos, es lo que vino a conocerse como “política de reconciliación nacional”, la cual había resultado imposible con anterioridad dado que el franquismo había marginado, durante su larga andadura, a los perdedores de la guerra civil y a sus herederos ideológicos.

De lo anterior resaltamos ciertos aspectos que consideramos pueden tener vigencia en Venezuela: 1) Es probable que en 2012 la correlación de fuerzas este muy reñida, lo que supondrá necesariamente una participación activa del sector Chavista (que esperemos sea reformista) en la reconstrucción de la democracia. 2) La Ley de Amnistía, esto quizás constituye la parte más delicada del proceso, pues esta ley tendrá que beneficiar al chavismo, en el caso español se optó por un olvido total, quizás en Venezuela el olvido puede llegar a ser selectivo, pero siempre deben ser pocos los condenados. 3) Se tiene que superar el debate político de las culpas en pro del debate político del futuro.

Como vemos, pese a las marcadas diferencias del proceso, España aporta elementos muy interesantes para una propuesta de Justicia Transicional en Venezuela, a ustedes ¿qué les parece?

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Preguntas para el 2012

Posted on enero 31, 2011. Filed under: Transición |

Buscar soluciones viables para un gobierno alternativo en el 2012 es un reto que sobrepasa soluciones técnicas. Muchos piensan que el conjunto de medidas económicas para combatir la inflación ya son conocidas, el problema de vivienda se resuelve construyendo mas viviendas o la inseguridad se combate aumentando la presencia policial. La realidad es mucho mas compleja y la solución mas difícil de conseguir. El gran reto de nuestra generación será resolver la pobreza. Para asumir este reto debemos considerar que la realidad es mucho mas compleja y la solución mas difícil de conseguir. Nuestra situación no se puede explicar solo por la presencia de mal gobierno o condiciones sociales. Existen muchos otros países con indices de pobreza similares y gobiernos sumamente ineficientes que no tienen la misma tasa de homicidio o problemas de inflación. Debemos intuir que hay algo mas allá de simple circunstancias externas.

En el 2012 vamos a tener que preguntarnos: ¿Qué queremos mantener como sociedad?, ¿Qué estamos dispuestos a sacrificar?, ¿Qué vamos a cambiar?, ¿Qué ideas han generado tanta pobreza y deterioro en nuestra democracia? y ¿Que valores queremos que guíen nuestras nuevas acciones de políticas públicas?  Estas preguntas hacen que nos enfrentemos con nuestras creencias mas profundas. Pasa por asumir nuestra responsabilidad como sociedad. La verdad es que tengo mas preguntas que respuestas. No pretendo saber exactamente que existe en nuestra sociedad venezolana que nos permitió llegar a un país quebrado social, moral y económicamente. Considero que un buen punto de inicio es revisar nuestra perspectiva sobre la forma en que el Estado se relaciona con los ciudadanos.

Existe un verdadero reto en armonizar nuestro deseo de tener un Estado que resuelva nuestros problemas con una realidad presupuestaria limitada. Me puedo imaginar en el marco de la campaña del 2012 los candidatos prometiendo la continuación de las misiones, mantener la nómina del estado en 3 millones de personas y mantener los precios subsidiados de la gasolina. Nos afecta la inflación y el alto costo de la vida, en gran medida impulsado por el gasto excesivo del Estado, pero a la vez queremos que el Estado resuelva todos los problemas. Con esto no quiero decir que invertir en educación, salud y programas sociales no sea necesario, pero no podemos pensar que el gasto público actual es sostenible. Tenemos que decidir cuales gastos públicos actuales debemos sostener para no sacrificar a los mas débiles y vulnerables de la sociedad, pero también estar dispuesto a revisar como el Estado a veces ayuda a perpetuar desigualdades en vez de cambiarlas.

Debemos buscar que el Estado sea fuente de generación de capacidad y de ciudadanos independientes. Que se busque crear las condiciones para que los ciudadanos pueden trabajar y generar mas prosperidad. También debemos continuar el desarrollo de un sector privado con una creciente responsabilidad social que junto el Estado ayude al desarrollo del país. Eso no se logra de la noche a la mañana, es un trabajo complejo de hilar fino entre todos los sectores que componen la sociedad.

Francisco Marquez
@fmarquez77
fmarquez77@gmail.com

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Legitimación desde el Logro

Posted on enero 28, 2011. Filed under: Transición |

Un ejemplo de Legitimación desde el Logro

El objetivo fundamental del gobierno de transición será lograr que los venezolanos pasemos la página de la Revolución a la brevedad posible, evitando que las tensiones abran paso a la anarquía, a la desesperanza y a la nostalgia.

Parte de eso será sostenerse, y demostrar control hábil de la situación. Parte de eso será sentar bases sólidas para los objetivos de largo plazo. Una parte vital de esto será rendir cuentas tempranas, mostrando avances impensables en Revolución. La legitimidad del voto no basta: para garantizar el absoluto rechazo a todo lo que huela a pasado y a desestabilización, es vital que el gobierno se legitime temprano desde el Logro.

(más…)

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