Justicia Trancisional: Lecciones de la transición española hacia la democracia.

Posted on febrero 23, 2011. Filed under: Transición |

Jordy Enrique Moncada Cartaya / jordyenrique@gmail.com

Twitter: @JordyMoncada

Si bien de antemano es complicado comparar el caso venezolano con el español, en resumidas cuentas porque la dictadura del General Francisco Franco se instauró luego de vencer al bando Republicano durante la Guerra Civil que se libró entre 1936 y 1939, situación que por suerte y dicha en Venezuela no hemos atravesado actualmente y esperamos no atravesar; el caso español es considerado por muchos un ejemplo exitoso de transición.

Franco, durante los casi cuarenta años en que se mantuvo en el poder, se negó a que se reintegraran en sus puestos de trabajo las decenas de miles de personas que habían sido depuradas de los mismos como consecuencia de la contienda; también rechazó la posibilidad de que percibieran pensión, o indemnización alguna, los mutilados, civiles o militares, así como las viudas y huérfanos de los combatientes del bando vencido; también incautó propiedades a partidos, sindicatos y a particulares por el mero hecho de haber defendido, o simpatizado, con el régimen legal existente con anterioridad a la guerra. Entre tanto, quienes habían combatido, o simpatizado, con los vencedores disfrutaron de no pocos bienes y prebendas.

En Venezuela, muchas de las prácticas arriba mencionadas pueden sonar de cierto modo conocidas, evidentemente con los matices necesarios, pero lo cierto es que en los doce (12) años que tiene el actual gobierno, hemos presenciado como gracias a una lista en donde los ciudadanos manifestaron su posición política, publicada por un difunto diputado a la Asamblea Nacional miles de personas fueron despedidas de sus puestos de trabajo y otras miles han visto la imposibilidad de acceder a puestos de trabajo, todo por manifestar una posición política contraria al gobierno.

De igual modo, la política de confiscación y expropiación ha sido el común denominador, en donde se persigue a un sector empresarial por motivos ideológicos y se favorece abiertamente a quienes simpatizan con la idea revolucionaria.

En Venezuela, en doce años de gobierno existe un saldo de muertes violentas aterrador, que por omisión tienen que ser imputadas como responsabilidad a quienes detentan la obligación de garantizar la vida, sin embargo, no podemos afirmar que esas muertes sean por razones políticas, pero no dudamos que entraran dentro de esa memoria traumática una vez superada esta etapa.

En la transición española, nos encontramos con que la presencia de la memoria traumática de la guerra civil y el deseo obsesivo de evitar su repetición, estimula a mirar hacia al futuro, dejando de lado los aspectos más espinosos del pasado. Se tenía el firme convencimiento de que sólo de esta forma podría transitarse, de forma pacífica, hacia la democracia. Es cierto que, dada la correlación de fuerzas políticas existente, claramente favorable a los reformistas de la dictadura, habría resultado sumamente difícil juzgar a los responsables de las principales violaciones de derechos humanos. Pero también lo es que ningún actor político importante llegó siquiera a plantear, en aquel momento, la posibilidad de promover algún tipo de medida punitiva contra dichas violaciones. Lo máximo que se propusieron entonces, tanto en el ámbito político como en el social, fue reparar, a través de medidas de carácter material, a quienes habían perdido la guerra y a sus familiares. También es cierto que muchos de los organismos internacionales que hoy se dedican activamente a combatir la impunidad, en 1975 o no existían o apenas tenían capacidad para ejercer presión en las transiciones a la democracia.

La transición española se caracterizó, porque las más importantes reglas del nuevo juego democrático se adoptaron mediante el consenso entre los reformistas del franquismo y las principales fuerzas políticas de la oposición democrática. También se acordaron, tácitamente, una especie de “reglas mordaza” (gag rules) consistentes en dejar el pasado bélico y dictatorial fuera del debate político, y una norma, la Ley de Amnistía de 1977, para blindarlo de cualquier proceso judicial. Todo ello, junto con las medidas de reparación material de los vencidos, es lo que vino a conocerse como “política de reconciliación nacional”, la cual había resultado imposible con anterioridad dado que el franquismo había marginado, durante su larga andadura, a los perdedores de la guerra civil y a sus herederos ideológicos.

De lo anterior resaltamos ciertos aspectos que consideramos pueden tener vigencia en Venezuela: 1) Es probable que en 2012 la correlación de fuerzas este muy reñida, lo que supondrá necesariamente una participación activa del sector Chavista (que esperemos sea reformista) en la reconstrucción de la democracia. 2) La Ley de Amnistía, esto quizás constituye la parte más delicada del proceso, pues esta ley tendrá que beneficiar al chavismo, en el caso español se optó por un olvido total, quizás en Venezuela el olvido puede llegar a ser selectivo, pero siempre deben ser pocos los condenados. 3) Se tiene que superar el debate político de las culpas en pro del debate político del futuro.

Como vemos, pese a las marcadas diferencias del proceso, España aporta elementos muy interesantes para una propuesta de Justicia Transicional en Venezuela, a ustedes ¿qué les parece?

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Una respuesta to “Justicia Trancisional: Lecciones de la transición española hacia la democracia.”

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Muy buen artículo. Felicidades.

Ciertamente existen similitudes entre el caso español y el venezolano, sin embargo cada país debe forjar su propio futuro de acuerdo a sus características propias.

Comparto 100% la idea de que debemos superar el debate político de las culpas en pro del debate político del futuro. Es decir, querer reinstaurar un gobierno democrático en Venezuela que esté interesado en solucionar los miles de problemas que tiene el país, no pasa por únicamente descalificar al gobierno actual sino proponer ideas nuevas que incentiven a la población a querer un cambio que sabemos necesario.

Buena iniciativa de todos ustedes, nuevamente felicidades.


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