Reaganomics, Responsabilidad Fiscal y la Transición

Posted on febrero 18, 2011. Filed under: Seguridad Económica |

José Ramón Morales Arilla – @josemoralesa

Ronald Reagan (R) fue electo en 1980 tras derrotar a un “incapáz” Jimmy Carter (D) en 43 estados de 50 (a lo que estudiosos venezolanos se referirían como “medio palo”).

Su campaña se basó en un “objetivo único”: Reducir el tamaño del Estado. Esto implicaba recortar en paralelo impuestos y gastos (salvo para Defensa). Si bien la disminución de partidas sociales era impopular, la percepción de que el déficit y los altos impuestos heredados de Carter eran los culpables de la inflación y el desempleo le dio a Reagan la Casa Blanca.

Cada partido controlaba una de las cámaras del Congreso por un pequeño margen. Muchos economistas se oponían a las ideas de Reagan porque no daban respuesta al déficit (si gastas más de lo que ingresa, y reduces ambos factores, sigues gastando más de lo que te ingresa). En parte por esto, y en parte para que no le echaran cuchillo a proyectos en sus regiones, muchos de los Republicanos en el Congreso se oponían a la reforma. Los analistas veían con escepticismo la probabilidad de éxito…

Pero la agresividad con que Reagan asumió la reforma no tenía un solo precedente. A menos de un mes de su inauguración ya había presentado su propuesta de reforma y había concentrado la atención del país en un solo problema: la Economía.

Un factor determinante en su eventual éxito fue lograr que el Congreso discutiera y aprobara los agregados presupuestarios antes de definir su distribución. La norma establecía que ambos factores debían “reconciliarse”, así que el nivel de gastos se discutía mientras tenías a todos los grupos de presión pidiéndote plata sin un límite establecido. Esto genera todos los incentivos para terminar gastando lo que se conoce en la academia como una Bola de Plata.

Reagan y sus aliados en el Congreso (entre ellos el presidente de la Comisión de Finanzas) se agarraron de una excepción hecha años antes que establecía que el Congreso podría discutir el presupuesto de forma secuencial. Solo una vez aprobado el marco fiscal se discutiría el destino de los reales. Operar de esta forma les permitió enfocar todo el capital político de Reagan en aprobar los recortes deseados de forma expedita y libre de las presiones distributivas. El resto es historia.

La sola idea de que en Venezuela se discuta el presupuesto suena quimérica:

  • Desde 2005 la Asamblea lo aprueba íntegro como lo manda el Ejecutivo.
  • Entre créditos adicionales y gasto extrapresupuestario (FONDEN y otros fondos, Gasto social de PDVSA, Subsidio a la gasolina, etc.) se termina gastando mucho más de lo que se aprueba.
  • La verdad nadie le para al proceso.

Al final el gobierno (todos los que hemos tenido) gasta lo que quiere. Como no hay un límite establecido, todo Ministerio, Organismo, Universidad, Región, Sindicato o Grupo Organizado que se respete a si mismo exige plata como si no hubiera un mañana. Si nos pegamos el Kino petrolero, el gobierno paga. Si no, la única forma de pagar es con inflación, impuestos, deuda y recesión.

Evitar todos estos males es solo una de las razones por las que la responsabilidad fiscal debería ser prioridad en la agenda pública nacional. Sin embargo, ese no es el caso. Es difícil priorizar la responsabilidad fiscal (una necesidad para el bienestar de todos en el largo plazo) si se discute en paralelo a “reivindicaciones” inmediatas, siempre tan luchadas y merecidas por quienes protestan ese día.

Ahora: ¿Qué debe hacerse en el marco de la transición para promover la responsabilidad fiscal?

Una primera movida podría ser lanzarse la de Reagan. Los artículos 38 y 39 de la LOAFSP establecen que el Ejecutivo debe presentar el proyecto de presupuesto (con agregados y distribución) a la Asamblea el 15 de octubre. Esta debe aprobarlo antes del 15 de diciembre.

Estos artículos podrían reformarse. El Ejecutivo (con respaldo de BCV y PDVSA, independientes para la fecha) presentaría el Proyecto de Agregados Presupuestarios (Impuestos, Gastos y Endeudamiento) a la Asamblea en Marzo, para ser aprobados en Junio. Con este marco escrito en piedra, el Ejecutivo presentaría el Proyecto de Distribución Presupuestaria en Julio, para aprobarse en Diciembre.

Armar una coalición para mover los tiempos del debate presupuestario no pareciera imposible, y podría tener un enorme impacto tanto en la calidad de la política fiscal, como en la eficiencia de los gastos en cada organismo (Si hay un límite, financio solo aquello que es realmente necesario. Si no hay un límite, financio todo).

El esfuerzo podría ser fútil si no se prohíben los gastos extrapresupuestarios, sin órganos contralores independientes, o sin una Asamblea plural. Sin embargo, esta reforma permitiría que el debate fiscal se desarrolle con el detalle requerido, promoviendo las reformas incrementales que se requieren.

¿Qué opinan?

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4 comentarios to “Reaganomics, Responsabilidad Fiscal y la Transición”

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Bueno, la tentación es enfrascarse en un debate que en realidad no viene al caso sobre la figura de Reagan y la efectividad política de su acción – el tipo lo que redujo fue el la captación fiscal, no el tamaño del estado. Equis, ese no es el rollo…

Yo propongo más bien una reforma del Artículo 314 de la constitución.

En vez de decir:

Artículo 314. No se hará ningún tipo de gasto que no haya sido previsto en la ley de presupuesto. Sólo podrán decretarse créditos adicionales al presupuesto para gastos necesarios no previstos…

Creo que habría que enmendarlo para que diga:

Artículo 314. Lo de que “No se hará ningún tipo de gasto que no haya sido previsto en la ley de presupuesto” es en serio. De verdad. Créanlo. Y lo de que “Sólo podrán decretarse créditos adicionales al presupuesto para gastos necesarios no previstos” de ahora en adelante querrá decir que SOLO se pueden decretarse créditos adicionales al presupuesto para gastos necesarios que de verdad verdaíta no habían sido previstos, y no que todo el mundo ya sabía que se iban a dar y por eso igual planificaban internamente dandolo por sentado que esa plata después llegaría. En serio: se acabó la guachafita.

Me explico?

Si. Hay un debate importante sobre si sus políticas en verdad fueron buenas o no. Pero el objetivo no es enfocarse en eso, sino en las lecciones políticas para mover agendas en entornos complicados. El tipo fue un líder.

Te explicas. Que esté escrito en ley no significa que se va a cumplir. Ese no es mi punto.

Mi punto es que armar una coalición política que, en el marco de la transición, logre poner el tema en agenda hasta el punto de cambiar la ley y aislar la discusión de los agregados presupuestarios de las presiones distributivas sería un tremendo paso. Cambiar la ley sería un instrumento más para lograr la responsabilidad fiscal.

Esto tendrá más posibilidades si hay un Champion cuyos beneficios de corto plazo dependen de la responsabilidad fiscal más allá de los problemas sistémicos (Botswana ha manejado bien su renta del diamante en parte porque antes de descubrirlos, uno de los actores más poderoros eran los productores y exportadores de carne. Esto le has permitido ser el nro. 1 en tasa de crecimento desde los 70’s).

En cualquier caso, mi punto es que hacer lo que hace falta requiere política. Esa es una realidad que muchos chamos motivados y preparados pueden estar obviando. Hay que reivindicar la política como un instrumento para avanzar propuestas programáticas. Independientemente de si sus propuestas fueron buenas o malas, Reagan fue un tipo que uso su habilidad política para avanzar aquellas ideas que creía necesarias para su país.

Creo que el principal problema de una reforma de este tipo es la cultura muy venezolana del “credito adicional” o la pedidera de plata de Institutos Autonomos, empresas estadales (sobretodo las de Guayana) al gobierno central cuando se acaban las partidas asignadas.

Habría que idear un mecanismo en el cual, los presupuestos de estos entes sea lo más ajustado a la realidad y la asignación de recursos sea controlada y auditada para reducir la probabilidad de que sus recursos se agoten antes de lo “presupuestado”.

Si bien una medida como la plateada al estilo Reagan permitiría impulsar una regla fiscal, pienso que habría que implementarla paulatinamente para que todo el aparataje público se adapte a la misma. Si se aplica de hoy para mañana estaríamos asumiendo que nadie va a pedir credito adicional en el ejercicio fiscal. El debate estaría en cómo aplicarla paulatinamente, sin embargo, la disciplina fiscal es necesaria si se quiere reformar la economía del país.

Épale Ricardo! Gracias por tu respuesta man!

Habría que echar pa’ tras y ver que tanto se utilizaban los créditos adicionales en la cuarta. Mi sospecha es que el proceso político en una arena plural lleva a que el mecanismo se use más responsablemente, y no como máquina de salchicha del gobierno de turno. Esa es una buena pregunta para JM Puente.

Tocas casos interesantes (al punto que cabría preguntarse si las empresas estatales de Guayana deberían seguirlo siendo… Alguien debería escribir del tema en EV!).

En cualquier caso, creo que los órganos piden real pa’ cualquier vaina cuando no se percibe algun tipo de finitud en la capacidad de pago del Estado. Si la gente percibe el tesoro público como un pote común y eterno, entonces todos piden plata como si no hubiera un mañana para todos sus proyectos, sin importar eficiencia. Nadie exige accountability porque todos concentran el 100% de su energía y capacidad mental en que le den lo suyo (Rentismo).

Para que la gente exija buena gestión, y para que los organismos se motiven a tener el mayor “Bang for the Buck” con sus proyectos, los recursos tienen que ser finitos. Sin recursos finitos, no hay economía!

Creo que separar la discusión de agregados presupuestarios de la de distribución presupuestaria ayudaría en este sentido, y creo que podría hacerse cold turkey (es el tipo de cosa que yo haría en el honey moon period). Lo que si haría gradualmente (tomándote la palabra) es esbozar un camino hacia la responsabilidad fiscal. Si te lanzas balance fiscal estructural no petrolero el primer año, no lo terminas.

Hay que ir madurando estos debates! Fino que estés participando! Un abrazo.


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